MATERIA: Lengua y Literatura
PROFESORA: Graciela Amadio
ALUMNO: Agustín Sánchez
CURSOS: 4°1°TM



                       


  EL AMOR INESPERADO 



  Él es Marco, padece la enfermedad de Tourette grado 2, lo cual lo perjudicó a la hora de establecer vínculos con personas fuera de su ámbito más íntimo. Esto siempre le generó tristeza, debido a que era algo natural de su cuerpo. Se tuvo que acostumbrar, a la diferencia social que recibía, al bullying que sufrió en su infancia, entre otras discriminaciones, burlas y rechazos. Su familia siempre fue de ausentarse en los problemas de él; es por eso que Thiago, su compañero desde que él tiene memoria, siempre lo acompañó y lo aconsejó, tomando el lugar del mejor amigo que a toda persona le gustaría tener.
  Una tarde como cualquiera, Marco se entera del nuevo libro de autoayuda personal, recientemente lanzado por el famoso escritor Tony Robbins. El libro se llamaba “Afrontar la vida, bajo la mirada del mundo”. El pasatiempo predilecto de Marco era leer libros, específicamente de autoayuda, y luego debatir con Tiago sobre los distintos puntos que estos libros siempre ponen en jaque. Marco le informó esto a Thiago, y este rápidamente fue a comprar este libro, para poder charlarlo con Marco. 
  Al otro día, ya con el libro, empezó a leer, y se dio cuenta que no era lo que esperaba, no era como todos los libros de autoayuda que antes había leído, éste trataba, a través de consejos o tips, la manera de poder conquistar a la persona que te atre Esto le generó sorpresa y mucho entusiasmo porque debido a su enfermedad le costaba demasiado poder mantener una conversación formal sin ponerse nervioso o hacer gestos que incomoden al receptor de la charla. Lo consultó con Thiago, y éste le dije desaforadamente que lo intente; que él mismo le iba a presentar una chica que conocía de su infancia. Algo tenso y nervioso aceptó la propuesta de Thiago, y esperó a tener señales de una chica.
   Durante la cena del día siguiente, Thiago le pasó el contacto de una chica, que estaba agendada como Ana, y le hizo una breve descripción de quién era. Era una chica que estudiaba derecho, muy carismática, y por lo que se veía en la foto de perfil, era una persona alegre. Él le empezó a hablar, generando un vínculo amigable, pero a la vez, siempre llevaba la carga de que podría pensar ella en, puntualmente en un posible encuentro a futuro. A su vez, continuando la lectura del libro, se dió cuenta que leyendo, su concentración aumentaba, lo que hacía que profundizara la charla. Al darse cuenta de esto, se sintió más confiado a la hora de hablar con Ana por celular, y así acordaron almorzar en un restaurante cercano del barrio. La confianza que generó esto, no opacó el sentimiento de nerviosismo que él nunca dejó de sentir.
  Ya al otro día, se levantó muy ansioso, se vistió con su mejor pilcha: unos zapatos negros de cuero, un jean negro pegado al cuerpo, una remera lisa gris y su reloj tan apreciado por él. A la hora del encuentro, únicamente lleva su libro y la billetera, ya que pensó que no sería caballero al no invitar a la dama en su primer encuentro. Llegó media hora antes, por lo cual, se sentó en la calle a repasar los consejos que él mismo había marcado, que le podrían ser útiles. Se sentía nervioso, pero a la vez ansioso. Sentía esas mariposas en la panza, las mismas que un adolescente tiene al salir con una chica por primera vez; al fin y al cabo él era un adolescente en el amor: Ana era su primera chica, la primera que verdaderamente lo atraía. Al llegar el momento del encuentro, el únicamente despegó su mirada del libro para saludarla. En un primer momento, ella se sintió un poco incómoda y extraña, hasta que él le contó de su enfermedad y lo que hacía para poder concentrarse sin ponerse nervioso. Ella entendió rápido, y en un tono cariñoso y amable le dijo que ella quería conocerlo realmente, y que más allá de su enfermedad a ella le gustaría conocerlo profundamente. Él se quedó asombrado, tiró el libro al piso y la miró lentamente a los ojos. No fueron muchos los segundos que pasaron para que Marco se pusiera nervioso, pero ella lo entendió, lo que generó un amor profundo en él. Con esa mirada, se entendieron y pactaron un segundo encuentro en la casa de él. Él se sentía como muy pocas veces: se sintió más que feliz.
  En el almuerzo del otro día, le contó a Thiago lo que ocurrió con Ana, generando un orgullo enorme en su amigo. Esa noche Ana fue a la casa de Marco, quien cocinó pastas, la comida favorita de Ana. Mantuvieron largas conversaciones sobre la vida de ambos, y sus intereses a futuro, y tras cenar, ocurrió lo que Marco aún no esperaba: Ana le dió un beso romántico, que lo dejó paralizado. Así, poco a poco, fueron forzando el vínculo, hasta formar una verdadera pareja.   



Comentarios

  1. Agustín, la idea que tomás como punto de partida resulta atractiva porque nos presenta un protagonista bien construido, en un entorno preciso y una atmósfera adecuada, aunque la historia deja con las ganas de que pase algo más que una sucesión de hechos en la vida del personaje. Sin conflicto ni tensión, no impacta.
    En cuanto al discurso se torna un tanto informativo y poco emotivo. Falta una elaboración más atenta de lo estético, del uso "extrañado" del lenguaje, menos previsible. Narrar no es decir qué sucede sino hacer que suceda y confiar en que el lector asuma el juego, las insinuaciones, los indicios. La literaturidad queda pendiente.
    Correctamente escrito.
    ¡Buen trabajo!

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Autobiografía lectora de Ramiro Italiano

Autobiografía lectora - Helena Trindade

Hojas rotas - Luciana Mattia

Autobiografía lectora Ivo Gnocchini

Besos al sol - Emma L. Piaggio

Autobiografía lectora de Milena Díaz

Autobiografia lectora de Lucía Peila :)

Autobiografía Lectora de Guadalupe Rodríguez