El Retorno- Ramiro Italiano
Todo comenzó el 2 de diciembre de 1979. A partir de ese día
cambió todo. Toda la alegría y esperanza se esfumó como por arte de magia. Un grupo
de seres malignos de manera intrépida decidieron acabar con la felicidad que
poseíamos para que el mal y la desesperación triunfarán entre nosotros.
Aquella imagen era espeluznante y no me la podía quitar de
la mente. Estaba tan presente, tan real. No paraba de retumbar en mi cabeza,
vivía muy dentro de mí. Desde el comienzo del día hasta volver a casa me
surgían flashes y nuevamente volvía a atravesar esa impotencia y dolor que
sentí aquel cruel día.
Ya habían pasado varios meses desde esa fecha en el cual lo
perdimos todo, pero el sufrimiento estaba vigente, intacto. Las semanas pasaban
y pasaban pero el dolor continuaba sin disminuir.
Todos los días eran iguales. Esperaba volver a casa para ver
a mí querido perro, ese que me hace tanta fiesta al verme llegar, y así sanar
un poco del malestar que llevaba dentro. Esperaba ese momento para echarme a la
cama y poder alejar esa cruda realidad en la cual me hallaba. Deseando a cada segundo del día que la
pesadilla terminase para poder verlo de nuevo en el lugar al que pertenecía.
Pero quitarse la vida no era una opción, así que debía encontrar la manera de
sobrellevar esta situación.
Busque innumerables formas de resolverlo, acudí a
psicólogos, magos, curanderos, hable con amigos, viaje por todo el mundo y sin
embargo lo único que me cambiaba el día era leer aquel libro acompañado por mi
perro en las noche oscuras.
Lo había leído y releído tantas veces que ya me había
memorizado cada frase, cada oración, cada palabra, cada detalle, y hasta cada puntuación de todas las hojas.
Pero eso no importaba; al comenzarlo nuevamente, el entusiasmo era cada vez
mayor. No era un cuento, era EL CUENTO, el cual permitía adentrarse a la
historia y no poder salir hasta terminarlo. Y eso era lo que yo necesitaba,
desconectarme de aquel escenario amargado en el que me veía sumergido.
No solo me entusiasmaba leerlo por su trama, sino también
por lo que había detrás del libro. El momento en el que había sido escrito,
quien lo había escrito y por sobre todo, de parte de quien lo había heredado.
Un alivio a tanto dolor, un plan de escape.
Al pasar los años, tanto dolor fue aliviándose y pude abrir
los ojos. Darme cuenta que lo importante en toda situación dolorosa es recordar
los buenos momentos vividos. Darle prioridad a la felicidad por sobre la
tristeza, porque para salir adelante siempre hay que ser optimista. Porque
luego de tanto tiempo, todo se había acabado, y esta vez yo podría reescribir
la historia, nuestra generación podría hacerlo. Luego de años y años de lucha lo
habíamos logrado.
Aquel día había llegado, el mismísimo primero de Julio del
2019, San Lorenzo nuevamente había recuperado su barrio en el cual había
nacido, donde se habían logrado tantas cosas que quedaron para la historia del
club; Boedo volvía a recuperar sus colores. Regresaba la esencia que lo
caracterizaba, se podía escuchar nuevamente el eco de las canciones propias del
club entre las calles de ese maravilloso barrio. Y no solo eso, los momentos
vividos con mi padre por fin los podría volver a vivir, tantas historias compartidas
con él, ahora las podría recuperar.
Desde aquella fecha, mi vida cambió rotundamente, la imagen
que se me pasaba por la cabeza constantemente ya no era la misma; ahora veía la
felicidad, veía a la gente cantando de un lado para otro con alegría, con
entusiasmo, contenta de haber vuelto, y esto no era lo único. Además, ya no era
necesario leer aquel libro acerca de la historia de San Lorenzo en sus años
gloriosos para poder alejarme de esa cruda realidad en la cual me hallaba. Ahora
vivía constantemente feliz sin la necesidad de sumergirme en algo para
escaparme ya que esos magníficos años prestigiosos volverían a aparecer.
La tensión era diferente, el dolor y sufrimiento de cada fin
de semana, ya no era igual, los insultos y discusiones que recorrían las tribunas
del nuevo Gasómetro habían desaparecido. La gente iba tranquila sabiendo que
por más que ganemos o perdamos, lo importante ya se había logrado, volver a
Boedo.

Ramiro, si la ficción -como ya vimos- no copia la realidad, ¿cómo la transformás en tu texto? ¿Qué relaciones estableciste entre el apunte teórico que debían leer y la creación de tu escena lectora? Más que una ficción pensada a partir de la consigna dada, tu texto parece una reconstrucción de anécdotas y emociones provocadas por el estadio perdido-recuperado.
ResponderBorrarTu texto desconcierta porque acertadamente lográs construir una mirada extrañada sobre el hecho narrado, pero es tan exagerado que, cuando ya se conoce el final, se pierde el efecto. No hay un lector sino un hincha. Leer siempre el mismo libro no suma y resta.
Rever construcción de párrafos y oraciones; uso de puntuación, tiempos verbales, repeticiones innecesarias, conectores lógicos.
Al publicar, siempre se debe usar la herramienta justificar para que los párrafos queden correctamente alineados.
No son las historias sino el discurso el que hace literario a un texto y de esto se trata esta primera parte de nuestra materia. Espero que no te desanimes con todo lo que te señalé y ojalá tengas las ganas y el entusiasmo para reescribirlo, porque a escribir se aprende escribiendo. Este es el desafío, por eso
¡Buen trabajo!